
Hace más de 35 años en un mercado de Monsefú, en Lambayeque, Elmer y Víctor Yaipén acostumbraban ayudar a su madre en un pequeño puesto en el que vendían verduras, lentejas y todo tipo de abarrotes. Sin embargo, la pasión por la música ya corría por sus venas, heredada de su padre, que gustaba de la música romántica y de las baladas como la mejor forma de expresar su arte.
Mientras descansaban, ambos cogían sus guitarras y sorprendían a sus colegas en el mercado, imitando las canciones de su padre. A temprana edad y por su talento, muchos creyeron que este par de pequeños tendrían un futuro asegurado dentro de la escena musical. Al parecer, no se equivocaron.
Al poco tiempo, decidieron formar su propio grupo y revisando unas revistas en el pequeño mercado de Monsefú, se les vino a la mente el nombre. Fue así que entre costales de arroz, verduras, pero sobre todo, talento a montones, nació el Grupo 5 precisamente con cinco integrantes que al principio solo le cantaba al amor, sin que la salsa, el merengue y mucho menos la cumbia, se asomaran a su repertorio.
No pasó mucho tiempo para que la fiebre tropical contagie sus presentaciones y poco a poco no había matrimonio, cumpleaños y evento especial al que no los llamaran. Elmer incluyó a sus hijos Elmer Jr. y Andy al grupo, mientras que Víctor lideraba su propio grupo, al que bautizó con el nombre de Candela.
Como si se tratara de un paso obligado en el camino hacia el éxito, la tragedia también alcanzó sus filas. La madrugada del 9 de noviembre de 1999, Elmer conducía de regreso a Monsefú tras una presentación en Chiclayo, acompañado de Elmer Jr. y otros tres familiares. Un camión de Cementos Pacasmayo lo sorprendió luego de tomar una curva. Lo que vino después fue simplemente lo que el destino ya tenía preparado. Elmer Jr. despertó tres días después del accidente, con la cadera rota.
Cerca de 30 mil seguidores llegaron al estadio Elías Aguirre de Chiclayo para rendir homenaje y despedir a Elmer, precisamente cuando su fama empezaba a trascender en otras provincias.
El éxito del que hoy goza el Grupo 5 no fue nada gratuito. Elmer aún recuerda el sacrificio que tuvo que hacer para colocar sus temas, tocando puerta por puerta, viajando hasta en camiones para cumplir con las primeras presentaciones que lograban. Toda una historia que encontró también en Lima un inmenso mar de seguidores que, hasta en los más exclusivos centros y discotecas, bailan sus inmejorables éxitos. |